MasterChef Panamá viaja al interior del país

¡Ay mama mía! En este cuarto episodio el estrés les jugó una mala partida a todos los aspirantes, salieron de su zona de confort, dándole un respiro a la cocina de MasterChef para darle paso al interior del país, con parada en Herrera y justamente en el Parque Nacional Sarigua o “desierto de Sarigua” como tradicionalmente lo conocemos.

Ver más: Segundo Episodio: Creatividad e ingenio en la cocina de MasterChef Panamá

Para empezar, no es lo mismo cocinar afuera de tu casa que en un terrero hostil, en el primer reto debían demostrar sus habilidades para aprovechar al máximo el producto, por supuesto que, para verificar esto, que mejor invitado que el mismísimo chef Andrés Morataya, dueño del famoso restaurante Panga, el cual da cátedra al valorar y concientizar sobre el aprovechamiento del producto local a sus comensales.

Cada aspirante tenía un pescado, camarones de rio y una langosta, el reto consistía en saber cortar cada proteína para no desperdiciar nada, sin embargo, antes de esto, Morataya les enseñó a cómo filetear, cortar y sacar la carne de cada marisco.

Parecía chicha de piña, mirándolo desde la perspectiva del Chef Morataya, pero no señores, a los aspirantes les salió la bruja, con solo 10 minutos tenían que hacer magia, algunos jamás habían tratado de sacar la carne de una langosta y vaya que eso es más “maña” que técnica.

Para sorpresa de todos, la persona que logró ganar el reto fue Leonardo, a pesar de no terminar por completo todos los mariscos, le dio el debido respeto a la carne fileteándola como se debía. ¡Sí se puede!

Los jueces le anunciaron a Leonardo que tenía dos grandes beneficios, uno consistía en poder elegir a los integrantes de su equipo y el otro era el poner un líder en el equipo contrario.

Leonardo no lo pensó mucho y fue eligiendo según lo que pensaba mejor, como equipo eligió a Bernardo, Cristhin, Alejandro y Héctor. Por otro lado, le dio la batuta a su paisana Bárbara, quien en el fondo deseaba que no la pusiera en ese puesto.

Las reglas consistían en que cada equipo debía realizar tres platos, uno de cada marisco que manipularon. ¿El tiempo? 45 minutos.

¿Qué se puede hacer en 45 minutos con el fogaje y el humo que te pega en la cara constantemente? Bueno, se puede hacer mucho, pero debes tener un buen equipo aprueba de estrés y, Leonardo no escogió precisamente eso.

Según Milanés, Leonardo se había pegado un tiro a los pies al elegir a sus integrantes, la falta de química y conexión hizo que cada uno trabajara por su lado sin pensar si estaba bien lo del otro o no.

Los resultados fueron desastrosos para su equipo, solo había que mirarle la cara a Cuquita para saber que a parte de que los platos no tenían buena presentación tampoco sabían bien. ¡trágame tierra!

La victoria indudablemente fue para el equipo azul liderado por Bárbara. Las presentaciones de sus platos asombraron a los jueces, el sabor era mucho mejor, tenían detalles distintos con errores, pero no mayores.

Ahora, los aspirantes que no ganaron se trasladaron hasta la Heroica Villa de Los Santos para realizar su reto de eliminación y con sabor a CHANGA ¡Qué ricura!

Para Bernardo y Héctor fue un respiro saber que el reto consistía en preparar la mejor changa de sus vidas, en cambio Leonardo y los otros no tenían mucha experiencia en ese campo.

Un reto rápido, pero de muchas emociones encontradas, por un lado, Héctor no podía darse el lujo de ser eliminado en la tierra que lo vio nacer y Bernardo, un veterano de la comida panameña menos se iba a dejar.

Todos pensaban que entre Cristhin y Leonardo estaba el eliminado, pero los resultados fueron diferentes, el que no pudo volver a la cocina de MasterChef Panamá fue Alejandro.

Ahora mismo el mínimo error es imperdonable, las ganas de sobrevivir aumentarán y la competencia se volverá cada vez más ruda. ¡Prepárense, aspirantes!

 

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