Creatividad e improvisación en la cocina de MasterChef Panamá

¡Qué nervios! En este tercer episodio, la cocina de MasterChef Panamá puso a temblar a más de un aspirante, ya las audiciones se acabaron, el relajo y la emoción de ser los 12 finalistas paso a segundo plano para ahora sí, cocinar a la altura y del agrado de los jurados.

Ver más: Segundo Episodio: Creatividad e ingenio en la cocina de MasterChef Panamá

En el primer desafío los aspirantes se enfrentaron a un reto grupal dividido en dos equipos de 6, los cuales fueron elegidos por los chefs Cuquita, Felipe y Fabien.

Cada equipo eligió a un capitán, Pablo lideraría los azules y Cristhin los rojos, lo que no sabían los otros aspirantes, es que ese capitán debía tener mucha seguridad de qué harían, porque el mínimo error y se llevaba a todos a eliminación.

Tenían solo 45 minutos cada equipo para preparar tres diferentes platos, por un lado, los del equipo azul se sentían sumamente confiados en su decisión de poner a Pablo como líder y Cristhin convenció a su equipo que sabía controlar los tiempos.

Ya con sus cuidadosas elecciones de lo que iban a cocinar, el chef Felipe le da a cada capitán una noticia que los dejó helados… ¡Cambien sus canastas! ¿Qué? Sí, debían tomar lo que había elegido el equipo contrario para cocinar. Ser un cocinero es saber improvisar y es ahí donde se separan los niños de los hombres, expresó Milanés. ¡BOOM!

Si se pudiera medir los ánimos de los equipos gráficamente, fácilmente se hubiera visto como ese ultimátum del chef Felipe hizo que los grupos perdieran su enfoque y la buena vibra. Es que claro, no todo mundo está hecho para trabajar bajo presión.

Y así fue, el equipo azul parece que de principio a fin les fue de la patada, por un lado por Octavio que no supo manejar sus emociones y parecía que quería estar ayudando en todas partes y a la vez en nada y por otro lado, no sabían exactamente qué línea seguir por parte del líder.

En cambio, los rojos dieron cátedra de buena organización a pesar de que Sandra fue el punto de discordia de todos, ya que no permitía que los otros fluyeran, Bernardo y Alejandro se sentían de manos atadas con ella.

Al final, a cada jurado le gusto uno que otro plato de cada equipo, pero por mayoría de votos gano el equipo rojo, logrando subir al balcón.

Mientras que, Gabriel, Pablo, Barbara, Octavio, Jessiel y Ramón estaban en un reto de eliminación, pero antes, a Pablo como capitán del equipo, se le dio la oportunidad de salvar a cualquiera de su grupo o salvarse a sí mismo. ¿Qué hubieran hecho ustedes? Obviamente, salvarme a mi mismo, pero no señores, el gran Pablo demostró que aquí se juega bien y se juega limpio, según las aptitudes de cada integrante decidió salvar a la dulce de Jessiel, alegando que fue una de las mejores siguiendo instrucciones. ¡Ufff…Jessiel estuviste cerca!

Como quien vuelve a la vida, Jessiel sube al balcón triunfante y con un peso menos, pero lo que les venía encima a los otros no era para nada bueno.

El reto de eliminación venía en forma de caja misteriosa y por si fuera poco, con doble salida de la competencia, sí, dos personas se iban a ir, como para ponerle más sal a la herida ¿no creen?

Barbara, la única mujer entre ellos, tenía un terror por Gabriel, quien, podía ser el mayor rival para vencer, pero respiro profundo cuando se dio cuenta que su caja misteriosa contenía berenjenas, ella ama las berenjenas así que pudo salir victoriosa al igual que Gabriel, quien preparó una crema de zapallo que no fue la mejor, pero dio la batalla. El que si sacó 10/10 en su plato fue Pablo, ay, mi Dios, su crema de brócoli sorprendió a los jurados.

Lastimosamente, Octavio y Ramón no contaron con la misma suerte, pusieron sus delantales en la cocina y le dijeron adiós a MasterChef Panamá.

Publicidad

Comments

comments

Más de Andrea Contreras

Remolino de emociones en el quinto episodio de MasterChef Panamá

Llegar a la mitad del programa, después de venir de un reto...
Leer más