Cinco razones para ir a terapia familiar

La familia ideal, donde la vida transcurre sin altibajos y todo el mundo se siente siempre feliz, no existe. En realidad, los núcleos familiares están expuestos a diferentes circunstancias. Algunas veces, estas situaciones pueden salirse de control y generar verdaderas crisis que ponen a prueba la solidez de los lazos emocionales que sustentan un hogar.

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“Hay algunas situaciones que muchas veces no podemos ver con nuestros propios ojos. Por esta razón, un terapeuta familiar nos puede orientar hacia la solución y comprensión de un hecho; o también nos orienta a evitar el  conflicto enseñándole a la familia a mejorar su estilo y forma de comunicación, negociación y conciliación entre hijos, padres, hermanos”, comenta Verónica Gulman, del centro especializado Tiempo Mágico.

¿Cuándo recurrir a estos profesionales? ¿Cómo nos pueden ayudar? Verónica Gulman comparte con nosotras cinco razones para recurrir a este tipo de terapia. Recuerda que si abordas los problemas lo antes posible, mejores serán los resultados.

1-  La terapia no es solo para las personas con ‘problemas’. Es mejor prevenir antes que esperar que un problema se instale. Un profesional en terapia familiar te orientará para adoptar, por ejemplo, estilos de crianza saludables. Quizá no sabes cómo poner límites a tus hijos en formación o cómo ejercer tu autoridad en casa sin ser autoritaria o permisiva. Si tienes dudas,  busca ayuda.

2Dile adiós a las etiquetas. Con este tipo de orientación no hay una etiqueta para nadie. Es una herramienta que funciona para todos. Nadie es señalado y los problemas se resuelven con la participación y compromiso de todos. Problemas como la agresividad de un niño en la escuela o las conductas de riesgo de los adolescentes, por ejemplo, no se resuelven enviando solo al menor al psicólogo.

 3. Asimila los cambios y supera los conflictos. El nacimiento del primer hijo, la etapa escolar, la adolescencia, la partida de los hijos (el síndrome del nido vacío) son algunas razones que podrían generar desequilibrio dentro de la dinámica familiar. Si sientes que pierdes el control o percibes que necesitas orientación, es mejor pedir ayuda.

4- Aprende a salir de tu zona de confort. Buscar a un terapeuta que pueda guiarnos, nos servirá para prevenir dificultades con los miembros de la familia en el futuro, como el consumo de drogas o de bebidas alcohólicas, la separación de los padres o la disolución del núcleo familiar.

5.- Mejora tu forma de comunicarte. Puede ser difícil y compleja la comunicación entre los miembros de una familia por las diferencias de edad. La terapia familiar nos provee de herramientas para que la comunicación sea más asertiva.

GDA / El Comercio / Perú

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