A lo que se deben enfrentar las chicas con músculos

Cada día vemos chicas que dejan atrás la idea del cuerpo delgado y esbelto por uno tonificado, fuerte y marcado. Serena Williams, una de las mejores tenistas de la historia, es una de ellas y con el tiempo ha aprendido a amar sus músculos.

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“Hubo una época en la que no me sentía confiada con mi propio cuerpo porque pensé que era muy fuerte. Luego me tomaba un segundo y pensaba: ¿quién dice que soy muy fuerte? Este cuerpo me ha permitido ser la mejor jugadora que he podido ser. Es genial. Y ahora mi cuerpo tiene estilo”, dijo Serena en una entrevista para “The Undefeated“.

Y es cierto. Las mujeres musculosas deben enfrentar muchos prejuicios y críticas debido a la forma de cuerpo, ya que este no calza en los cánones de lo femenino:

Las críticas sobre el cuerpo

Los brazos gruesos, la espalda ancha y las piernas marcadas pueden generar una mala reacción de los demás. Pero ellas tienen una idea de estética distinta a la de la modelo delgada: quieren un cuerpo atlético y fuerte.

No encontrar ropa

Cuando los pantalones no les cierran, no significa que han engordado sino que han subido su índice de masa corporal. Para las chicas con músculos es un poco más difícil encontrar pantalones o tops de manga corta que no las hagan sentir apretadas.

La pérdida de busto

Lamentablemente la mayor parte del tejido mamario es grasa, así que lo primero que se va a ir cuando las mujeres empiezan a trabajar su cuerpo es el prominente escote que un día tuvieron. Es un “efecto secundario” que ellas no tienen problema de aceptar.

El hambre voraz

Muchos de sus conocidos quedan sorprendidos por la cantidad de comida que pueden ingerir y no engordar. Es que después de un entrenamiento intenso, el hambre llega con fuerza y hay que recuperarse.

“Si entrenas, ¿por qué no puedes?”

El hecho de ser chicas con fuerza y músculos, no quiere decir que pueden empujar un auto con una sola mano. Hay algunas cosas que no son capaces de hacer… por ahora.

Tener manos “de hombre”

Las que entrenan saben que llega un momento en que los guantes se convierten en un estorbo. Al no usarlos, las manos desarrollan durezas o callos. Aunque la crema es su mejor amiga, nunca volverán a estar lizas.

Nadie las entiende

Las preguntas que las chicas que trabajan su cuerpo siempre escuchan son “¿Por qué te esfuerzas tanto?”, “Pero si ya pareces un chico, ¿para qué más?”, “¿Por qué gastas tu dinero en esos polvos? (refiriéndose a las proteínas)”, y otras más.

No hay marcha atrás

Hay algo que motiva a las mujeres y es ver la transformación en el espejo. El poder hacer cosas que antes no podían, tener la fuerza y energía para estar en movimiento todo el día, cargar a sus hijos sin problemas, realizar tareas sin la ayuda de un hombre; todo eso las hace sentir empoderadas y más lindas que nunca.

Fuente: GDA / Viù! / El Comercio / Perú

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